La rata no volverá a ver al ratón…

En Colombia ya no se hacen “propuestas programáticas”; ahora se hacen ofertas de visa. Sí, leyeron bien: ofertas. Como si la visa fuera una rifa: “compre su boleta, participe por la cancelación y llévese, de paso, dos millas y un hilo X para victimizarse en la CIDH (vía correo electrónico, claro está)”.

El libreto —versión campaña— dice así: si la visa es el nuevo carné de pureza moral, entonces el precandidato que más ruido haga, más rápido “oferta” la suya para que se la quiten. Un acto de martirio premium: “quítenmela ya para que se note lo perseguido que soy”. No está mal como estrategia: convierte cualquier requerimiento judicial, hallazgo fiscal o debate ético en merchandising de victimización. Edición limitada, sólo por tiempo electoral.

El turno hoy fue para Daniel Quintero Calle, quien en un desesperado intento por solidarizarse con Gustavo Petro, tras la cancelación de su visa, decidió ofertar la suya.

Mientras tanto, la geopolítica hace su aparición estelar. EE. UU. ya mostró que puede apretar el botón de revocar incluso a un jefe de Estado cuando lo considera “incendiario”. ¿Qué no podría pasarle a un precandidato con talento para el trending? Nada confirmado, por supuesto; pero en su cuenta de “X”, fue el propio Christopher Landau, subsecretario (Deputy Secretary) de Estado de EE. UU. quien al parecer tomó atenta nota de la oferta del hoy acusado por corrupción, Daniel Quintero Calle.

La hazaña fue incluso reseñada por periodistas

Y está el capítulo familiar, porque toda buena telenovela necesita un clímax: si al protagonista le tocan la visa, ¿entrará el elenco completo en paquete? Parejas, hijos, suegras, el vecino que cuidó el gato… Nada vende más que la amenaza de “nos quitaron hasta el paseo a Disney. Es el drama perfecto para cerrar la cuña en prime time.

Si la epopeya se consuma, el héroe deberá litigar su inocencia por correo electrónico, atrás quedarán sus patéticas puestas en escena en la CIDH exhibiendo hojitas, diciendo haber radicado quejas por persecusión, mientras posa como Jesucristo, con un ladrón a cada lado. 

Así que, celebremos esta feria de las visas donde el trofeo es quién logra más titulares por despreciar a viva voz al imperio al cual idolatran en silencio, y esperemos que no olviden que sus respectivas cónyuges también son parte del paquete a cancelar

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