Polintaiment criollo: la política como reality

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Hice un análisis hace poco con inteligencia artificial comparando las estrategias comunicativas de dos campañas que, en teoría, representan polos opuestos en la política colombiana. El resultado fue contundente: se parecen en más de un 70%.

Cambia el discurso, pero no la fórmula: el país dividido entre “los buenos” y “los enemigos de la patria”. Al candidato lo presentan como el único salvador posible; los demás, simples cómplices del desastre.

Eso tiene nombre: Polintaiment, la política convertida en espectáculo.Tarimas, luces, arengas y discursos más pensados para el show que para soluciones en conjunto. Y junto a eso, el Polimiting, el cálculo exacto de cada palabra y cada silencio para dominar la conversación. Pero el show emociona, no gobierna. Ya lo vivimos con la “P” de Petro antes de empezar campaña: conciertos, promesas y discursos que terminaron en frustración.

Hoy el libreto se repite con otro protagonista que dice tener soluciones para todo, pero olvida que sin mayorías no se gobierna. Para ganar en primera vuelta se necesitan más de 12 millones de votos. Y si no se logra, habrá segunda, donde no bastan los gritos ni los fanáticos que atacan a quien no piensa igual, ya hasta en los “space” te prohíben hablar de otros candidatos que no sea el líder. Esa soberbia solo aleja al votante moderado. Y mientras tanto, algunos ya están diciendo que los van a sacar de la consulta interpartidista. La verdad: ese proceso ni siquiera ha empezado. Por ley, debe ser solicitado, aprobado y reglamentado por el Consejo Nacional Electoral. Todo lo demás es puro drama, parte del mismo Polintaiment que convierte la política en telenovela.

El país no necesita más protagonistas del show, sino líderes que sepan gobernar. Porque las luces llenan plazas, pero no llenan el vacío que deja la falta de rumbo.

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