En medio del descrédito de las instituciones, el agotamiento ciudadano frente a la clase política tradicional y el constante asedio ideológico contra la empresa privada, surgió en 2024 una voz disonante, valiente y coherente. Una voz que no provenía de los partidos, ni de las universidades ideologizadas, ni de los gremios burocratizados. Provenía del corazón de un colombiano que, desde el ejercicio empresarial y la ciudadanía activa, soñaba con un país distinto: Juan Manuel Jaramillo.
Fue así como nació la Corporación MENOS POLÍTICOS, MÁS EMPRESARIOS. Una organización cívica que no buscaba votos, sino despertar conciencias. No ofrecía subsidios, sino formación. No repartía cargos, sino herramientas. Su propósito era claro y profundamente necesario: formar una ciudadanía libre, responsable y comprometida con el valor del trabajo, la empresa legal, la democracia representativa y el deber de vigilancia frente al poder.
Una apuesta contracultural
En un país donde el asistencialismo se confunde con justicia social, y donde el empresario es con frecuencia estigmatizado por una narrativa populista, levantar la bandera de la empresa como motor de transformación fue un acto de rebeldía moral y patriótica.
Juan Manuel Jaramillo, acompañado por un grupo de corporados que compartíamos su visión, decidió crear una plataforma que reuniera a quienes creen que el futuro de Colombia no está en los discursos ideológicos, sino en la libertad individual, el emprendimiento honesto, el esfuerzo, la educación de calidad y la defensa de las instituciones.
Desde sus inicios, la Corporación MENOS POLÍTICOS, MÁS EMPRESARIOS se enfocó en tres grandes ejes:
- Formación en valores democráticos y derechos ciudadanos, para contrarrestar el adoctrinamiento ideológico que prolifera en muchas universidades y sindicatos.
- Apoyo a emprendedores y microempresarios, con programas de mentoría, asesoría legal y espacios de visibilización de proyectos productivos.
- Ejercicio activo del control ciudadano, mediante veedurías, análisis de políticas públicas y movilización frente a decisiones que vulneren la libertad económica o los derechos fundamentales.
La partida que dolió, pero no detuvo
El proyecto creció, e inició su consolidación en 2024 y empezó a despertar conciencia. Pero entonces llegó un golpe inesperado: el fallecimiento de Juan Manuel Jaramillo en junio de 2025. Fue una noticia que sacudió no solo a su círculo cercano, sino a todos los que, en tan solo un año, encontraron en él una esperanza lúcida en medio de la confusión política.
Muchos temieron que su sueño se desvaneciera. Sin embargo, su legado resultó más fuerte que la ausencia. Los actuales corporados, dialogamos con su familia, y tomaron la decisión de seguir adelante, conscientes de que no se trataba solo de un proyecto personal, sino de una causa que trasciende generaciones.
Una nueva etapa: desde Medellín para toda Colombia
Hoy, poco más de un año después de su fundación, la Corporación retoma sus funciones con fuerza renovada desde Medellín, la ciudad que vio crecer a Juan Manuel, y que ahora será el epicentro de esta cruzada cívica por una Colombia más libre, más productiva y más justa.
La Corporación proyecta una agenda nacional de incidencia en debates públicos, alianzas con academia y empresas no politizadas, programas de formación para jóvenes emprendedores, y el impulso de una red de veedurías ciudadanas para vigilar el uso de los recursos públicos. Todo esto bajo el lema que inspira su nombre: menos políticos, más empresarios.
Pero más que una frase, este lema es una filosofía: significa menos politiquería y más ética pública; menos populismo y más responsabilidad individual; menos asistencialismo y más cultura del mérito; menos clientelismo y más trabajo digno.
El legado de un patriota
Juan Manuel Jaramillo no pretendía fundar un partido ni buscar notoriedad. Quería contribuir a que el país despertara. A que los jóvenes entendieran que no hay revolución más poderosa que crear empresa, pagar impuestos, generar empleo formal y defender las libertades. Creía que Colombia no necesita más salvadores mesiánicos, sino ciudadanos conscientes y empresas sólidas.
En tiempos donde la política se ha convertido en espectáculo y manipulación emocional, su legado nos recuerda que ser patriota no es ondear una bandera, sino trabajar todos los días por el bien común, sin pedir nada a cambio.
Hoy más que nunca, cuando la democracia se tambalea, la empresa es asfixiada con regulaciones y el adoctrinamiento se infiltra en las aulas, la Corporación MENOS POLÍTICOS, MÁS EMPRESARIOS se convierte en un faro de coherencia, valentía y esperanza.
Y es que mientras algunos se pelean por cargos, otros construyen país. Mientras algunos agitan consignas vacías, otros siembran valores. Mientras unos destruyen, hay quienes —como Juan Manuel— deciden edificar.
Su sueño no murió. Su sueño apenas comienza.
Por siempre JUMA