Un testigo pide que investiguen a Miguel Andrés Quintero, según carta que llegó a Fiscalía

En Colombia, no siempre basta con denunciar para que las cosas se resuelvan. El caso del lote “Carabineros”, que ronda hace ya varios años, es una prueba dolorosa de cómo las sospechas de irregularidades pueden quedar flotando en el aire si quienes investigan no actúan con decisión.

El pasado 15 de septiembre de 2025, Blu Radio reveló que un testigo clave de la supuesta negociación irregular con respecto al lote Carabineros —ubicado junto a la Escuela Carlos Holguín de la Policía, propiedad del Distrito de Medellín— insistió en una carta dirigida a la Fiscalía General de la Nación para que se profundice la investigación en contra de Miguel Quintero Calle.

Con carta a Fiscalía testigo insiste investigar a Miguel Quintero por presunta negociación irregular – BluRadio

¿De qué se le acusa?

Según la denuncia, los hechos reportados tienen este hilo cronológico:

  • En agosto de 2021, el testigo fue convocado a una reunión en la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU) para negociar el citado lote de unas 73.000 metros cuadrados que había sido donado por la Sociedad de Activos Especiales.
  • En una segunda reunión, el primero de septiembre, el escenario cambió de un espacio institucional a un apartamento en el exclusivo sector El Poblado en Medellín. La mudanza del lugar, el hecho de que no hubiera teléfonos celulares, y otros elementos generaron sospechas. Estaba presente el comisionista Fernando Gutiérrez y, además, Miguel Quintero Calle.
  • En esa reunión, el denunciante asegura que le fue pedido pagar entre 10.000 y 12.000 millones de pesos para la EDU, y luego entregarles entre 30.000 y 33.000 millones “por debajo” y en efectivo, pues el valor comercial del lote estaría cerca de 45.000 millones.
  • Luego, según la versión del testigo, la estrategia cambió: “partir el lote en varios lotes más pequeños y vendérselos a constructores más informales”, lo que presuntamente facilitaría ocultar grandes sumas de dinero.

Hoy, el testigo pide que la investigación no se estanque, solicita medidas de protección, pues afirma conocer “relaciones peligrosas” de quienes estarían implicados. También advierte que han pasado cerca de tres años de la denuncia original sin avances visibles.

Lo que nos deja esta denuncia

Lo primero que salta es la gravedad de las acusaciones: uso de espacios privados para tratar asuntos públicos, sugerencias de coimas (“cobrar coimas”), negociación en efectivo, estrategias para evadir controles legales, intentos de repartir lotes de modo irregular. Si son ciertas, representan una vulneración al deber de transparencia, una afrenta al interés público, y un reto para el sistema judicial y ético de nuestra sociedad.

Pero también hay algo que revela cómo funcionan estas denuncias: los plazos. Tres años sin que el denunciante vea avances concretos —esa sensación de impunidad encubierta — debilita la confianza ciudadana. Si las instituciones no muestran que investigan, no basta con declaraciones sino con resultados: medidas cautelares, pruebas recabadas, imputaciones si hay mérito, sanciones administrativas o penales, restituciones si aplica.

Aquí hay factores que juegan en contra:

  • El uso de un familiar de quien en ese momento era alcalde. La cercanía política o el apellido pesa. No basta con decir “no hay nada probado”; se necesita demostrarlo públicamente, con transparencia.
  • El secreto implícito en los encuentros (sin celulares, cambiando locaciones de oficinas gubernamentales a lugares privados) suena a esconder algo. Eso no prueba nada por sí mismo, pero acrecienta las sospechas.
  • Que el denunciante haya tenido que enviar una carta para que le digan qué ha pasado. Que haya pedido garantías de seguridad. Que se queje de que no hay acceso a datos del proceso… Todo eso subraya la necesidad de un compromiso real de las autoridades.

El caso de Miguel Quintero Calle y el lote Carabineros debe ser una llamada de atención sobre cómo se hacen (y se dejan hacer) los negocios turbios con tierras de propiedad pública, con donaciones, con entidades de desarrollo urbano, con los procesos de contratación o negociación que deberían ser transparentes.

“A MIGUEL ANDRÉS QUINTERO lo apodaban ‘el jefe’”: radiografía de un poder en la sombra | Tycheinter portal de opinión libre e independiente

No podemos aceptar que pasen años sin respuestas, sin responsabilidad, sin sanciones cuando haya mérito. Porque cada vez que esto sucede, algo se le arrebata a la democracia: la confianza.

Que esta denuncia no quede en letra muerta. Que la justicia actúe, que los ciudadanos exijan, que los medios recuerden. Y que, al fin, se haga visible lo que hasta ahora sólo ha sido una sombra de sospecha.

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