Lavadoras para todos (y Wi-Fi opcional): del “Computadores Futuro” al reality “Colombia te cuida”

Si usted sufrió déjà vu al oír que Daniel Quintero —ahora precandidato presidencial— promete regalar cuatro millones de lavadoras en cuatro años, tranquilo: no es un loop del Matrix, es la secuela. La versión “electrodoméstico” del viejo sueño de un computador por niño que Medellín conocería como Computadores Futuro. Cambia el aparato, permanece el libreto: una gran caja de recursos públicos, una logística nacional de fantasía y el aplauso fácil del prime time.

Spoiler de la temporada anterior: Computadores Futuro

En el tráiler todo era precioso: cerrar brechas educativas entregando equipos a estudiantes del sistema oficial. En los créditos finales, sin embargo, empezaron a aparecer los “detalles de producción”:

  • Sobrecostos y virajes contractuales: el contrato terminó en $118.000 millones tras seis modificaciones (unos $38.000 millones adicionales), pese a nacer como subasta inversa. La Fiscalía abrió líneas de investigación por posibles irregularidades. No es ficción; lo reportaron Telemedellín, El Tiempo y El Colombiano.
  • Control de activos… o ausencia del mismo: en 2024 circularon denuncias de equipos empeñados y con contenido personal impropio en vez de material pedagógico. Una postal del “uso social del bien público” en manos privadas.
  • ¿Y la gran plataforma de cuidado? A la par, la estrategia Medellín Me Cuida (la base de datos y promesa de política de cuidados) cerró su administración con 11 indicadores en cero, y luego la Alcaldía anunció el borrado de 3,6 millones de registros. La “revolución del cuidado” se nos volvió planilla vacía y papelera llena.

No es que la idea de apoyar a estudiantes sea mala; es que la ejecución fue peor que el piloto.

Ahora, la nueva franquicia: “Colombia te cuida” (o cómo nacionalizar Medellín Me Cuida)

Si la propuesta es escalar aquella plataforma local a un ecosistema nacional de “cuidado” —llamémoslo Colombia te cuida— toca advertir que el precedente operativo no invita a la serenidad. Medellín Me Cuida existió y se promocionó como línea estratégica; otra cosa son sus resultados. Construir un padrón confiable, interoperable y auditado para asignar ayudas es posible, pero no a punta de branding ni métricas invisibles.

Si se quiere evitar el remake de Computadores Futuro, el libreto mínimo incluye: reglas de focalización transparentes, trazabilidad de activos, auditorías concurrentes, sanciones efectivas por desvío y, sobre todo, financiación realista.

Las lavadoras: la política pública del centrifugado

La promesa es entregar 4 millones de lavadoras, priorizando estratos 1–3 y hogares con jefatura femenina, para “liberar tiempo de cuidado”. Noble propósito; logística y números, no tanto. Incluso con un costo unitario conservador de $1,5 millones, la cuenta bruta ronda $6 billones; con $2 millones, $8 billones (sin contar transporte, bodegaje, instalación, garantías, reposición y fraude). Todo esto en un país que acaba de suspender la regla fiscal y navega déficits altos. ¿De verdad el Tesoro está listo para una Política Nacional de Lavado y Secado? 

Además, el antecedente local de “lavadoras para Medellín” (6.090 unidades prometidas) quedó en remojo: vacíos de diseño y retrasos avisaron lo que supone gestionar bienes durables puerta a puerta. Escalarlo x650 al nivel nacional exige algo más que un hilo en X y un slogan.

Lo jurídico (sin espuma): por qué no se pueden “regalar” activos públicos así como así

La Constitución lo dijo hace rato: el artículo 355 prohíbe auxilios o donaciones de las ramas del poder público a personas naturales o jurídicas privadas, salvo contratos con entidades sin ánimo de lucro idóneas para ejecutar programas públicos. Regalar equipos o electrodomésticos a título de donación a particulares, de forma masiva y directa, choca con esa norma.

La Corte Constitucional ha matizado que transferencias gratuitas pueden ser válidas si materializan deberes constitucionales (p. ej., derechos fundamentales) y no son “mera liberalidad”; pero eso exige ley, focalización estricta, control, evaluación y respeto por principios de igualdad, moralidad, planeación y sostenibilidad. Nada de “hoy se me ocurrió y mañana reparto”. 

Y aun cuando no haya donación sino préstamo (comodato), el Consejo de Estado ha advertido límites fuertes cuando se trata de bienes públicos entregados a particulares para usos privados: si se rompe el interés general, se desnaturaliza la figura. Con Computadores Futuro, el riesgo fue obvio: activos públicos terminaron dispersos, revendidos o sin control. 

Finalmente, la Ley 819 de 2003 (responsabilidad fiscal) exige que toda política pública tenga marco fiscal de mediano plazo, costos explícitos y sostenibilidad. Un programa de miles de millones en bienes durables repartidos a hogares no pasa por debajo del radar presupuestal. Hay que mostrar números, no hashtags. 

¿Comparación honesta?

  • Computadores Futuro: buena intención, mala contratación, controles débiles, activos fuera de radar y un saldo reputacional que aún investigan.
  • “Colombia te cuida” (versión nacional del cuidado): sin hoja de ruta pública verificable, arrastra el pasivo operativo de Medellín Me Cuida (indicadores en cero y líos de datos). Prometer es fácil; medir y sostener es otra cosa.
  • Lavadoras x 4 millones: populismo con enchufe. Aun suponiendo compras centralizadas y precios de volumen, el capex es monumental, la logística hercúlea y el marco jurídico no permite donaciones masivas a particulares sin una arquitectura legal y fiscal muy específica (y difícil).

Epílogo: del “tiempo liberado” al tiempo perdido

Sí, una lavadora ahorra horas (y, de paso, titulares). Pero política pública seria no se mide en cajas entregadas, sino en capacidad estatal: focalizar, comprar bien, custodiar, mantener, auditar y evaluar impacto. La temporada Computadores Futuro ya nos mostró lo que ocurre cuando se confunde show con Estado. Antes de anunciar la lavadora nacional, tal vez convenga pasar por la zona de prelavado: legalidad, números y lecciones aprendidas. Lo demás es centrifugar votos y cruzar los dedos para que no salga ropa interior en la rueda de prensa

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